lunes, 16 de diciembre de 2013

Conocer mejor al caballo ayuda en su doma.


Nuestros caballos de competición pasan parte del día al aire libre

Amigos y seguidores de este nuestro blog, este mes me gustaría hablarles de la importancia que tiene para el futuro manejo del potro y su adiestramiento, el entorno que lo rodea.
El caballo es un animal gregario que en su hábitat natural vive en manada y pasa la mayor parte del tiempo pastando y buscando ese pasto que lo alimenta.
Su relación con sus congéneres se basa en la ayuda que se prestan para sobrevivir como grupo, que quiere decir esto, pues el caballo adulto enseña al joven a vivir bajo una jerarquía en la que un semental y una yegua “alfa” enseñan al grupo de que forma deben de adaptarse al medio que los rodea y a defenderse de sus peligros, también en donde deben de comer, en donde deben de beber agua, en donde buscar abrigo del frio o del calor etc…  
El potro aprende de la madre y la madre sigue al grupo. El potro cuando se hace adulto ya conoce las reglas del grupo, si quiere las sigue y si no intenta formar su propia manada.
Esta sería la forma de vida del caballo lejos del hombre y para la cual ha nacido. 
Ahora en el momento que el hombre cría caballos en semilibertad el rol dominante lo tiene el ser humano, el potro aprenderá de su madre a estar tranquilo en presencia del hombre, por eso es importante que nuestras yeguas de cría tengan buen carácter y se dejen ramalear y dirigir a la mano para que el potro vaya aprendiendo por imitación de su madre a seguir al hombre.
En los años 70 y 80 se pensaba que el caballo actuaba según sus instintos y que no analizaba apenas el entorno que lo rodeaba, así justificaban la mala conducta de algunos caballos y su agresividad o miedo, que gran error, el caballo si actúa por instinto, pero su actitud la condiciona realmente todo lo que ha aprendido de su entorno a lo largo de su vida.
El caballo aprende solo algunas cosas y otras simplemente las imita de sus congéneres.
La prueba más grande que tenemos de que el caballo es capaz de aprender por observación o repetición es cuando lo adiestramos, muchas cosas que les enseñamos nunca las haría el caballo por sí mismo ni en su estado natural.
 Ejemplo: el caballo en libertad evita los obstáculos que se encuentra, no les salta si no le queda alternativa, sin embargo el hombre es capaz de hacerle saltar más de un metro y el caballo cuando lo aprende lo hace la mayoría de las veces sin dudar.
Por eso en este artículo quiero hacerles unas recomendaciones basadas en la conducta natural del caballo que les serán de ayuda para conseguir una colaboración más rápida con el hombre y en definitiva un adiestramiento más rápido y efectivo.  
La primera recomendación que quiero hacerles es la relacionada con el medio en el que va a vivir el caballo. Cuando construyan su cuadra, box o pesebrera háganlo pensando en que al caballo le agradaría más y le daría menos miedo estar encerrado en un sitio bien ventilado, limpio y con abundante luz, si es posible que tenga una ventana o una puerta abatible que le permita ver el paisaje y a otros caballos cerca.
La segunda recomendación muy importante, el caballo debería pasar mínimo ocho horas al aire libre en su padock o potrero en la época de buen tiempo y cuando sea invierno seis.
Los potreros deberían de tener agua a su disposición lo ideal sería que los pudieran compartir varios caballos juntos que se llevaran bien  para evitar accidentes.
Hay sementales que pueden ser agresivos con otros caballos a estos no se les deberían de aislar se les puede colocar en un cercado eléctrico desde donde puedan ver a otros caballos cerca para que se vayan acostumbrando a su presencia y así poco a poco dejaran de ser tan agresivos.
Si tenemos a nuestros caballos en semilibertad en potreros, mejorara su carácter, tendrán menos miedo, evitaremos vicios de cuadra o enfermedades y si el potrero tiene pasto ahorraremos dinero en su alimentación.
Es muy positivo que los caballos se relacionen entre ellos cuando están en semilibertad siempre aprenden a respetar al más fuerte esto nos ayudara a la hora de domarlos pues ya saben que siempre hay alguien al que deben de respetar y en nuestro caso obedecer . También los caballos en el potrero se ayudan entre ellos aseándose o espantándose las moscas.
Mi última recomendación esta relacionada con su adiestramiento, hay que intentar  trabajar poco a los caballos en lugares encerrados como los picaderos cubiertos y también debemos procurar que trabajen acompañados de otros caballos.
Un día o dos a la semana deberíamos pasear por el campo a nuestros caballos para evitar rutinas y distraerles en plena naturaleza.
El trato del hombre debe de ser siempre amable hacia el caballo, debe de transmitirle confianza y debe aprender a observarlo para poder conocer su estado de ánimo y de salud y así saber actuar en consecuencia.
No podemos olvidar las recompensas, golosinas y caricias cada vez que consigamos enseñar algo al caballo.
Al potro joven le viene bien trabajar detrás de otro caballo tranquilo y experto tanto en pista como en el campo. Aprenderá a estar tranquilo y a avanzar por imitación del veterano.
Estos métodos que respetan la naturaleza del caballo son los que empleamos en nuestro centro de adiestramiento, para más información contáctenos y conózcanos a través de este enlace: www.palugoecuestre.blogspot.com

jueves, 31 de octubre de 2013

Consejos para elegir un caballo.


Con esta potra gane varios premios en España, fué una decisión acertada.

Amigos y seguidores de este nuestro blog hoy en esta entrada les voy a dar unos consejos para ayudarles a elegir un caballo adecuado para la práctica de la doma clásica  (adiestramiento). 
Muchas veces me ha tocado la responsabilidad de elegir caballos y yeguas para mis clientes, por suerte siempre hemos acertado. Es la experiencia la que nos ayuda ha tener un buen criterio a la hora de elegir buenos caballos.
Es importante tocar este tema porque muchas veces me han preguntado mis alumnos que cualidades debe de tener un buen caballo de adiestramiento, yo siempre les respondo de la misma manera:
Un buen caballo debe de tener una morfología adecuada para el trabajo que va ha desempeñar, si este caballo además va ha ser destinado al adiestramiento es también importante que tenga un buen paso, un buen trote y un buen galope, en definitiva lo que llamamos buenos movimientos.
Cuando mis clientes me piden consejo a la hora de elegir un caballo para semental o para hacer adiestramiento, lo primero que hago es ver al caballo sin silla, quiero ver su conformación.
Yo me fijo siempre de delante atrás, primero miro su cabeza, no quiero que esta sea desproporcionada, cuando digo desproporcionada me refiero a que esta no sea en relación al cuerpo del caballo ni muy grande ni muy pequeña.
Las cabezas grandes suelen ser pesadas y poco estéticas y las cabezas pequeñas tienen el defecto de poseer bocas pequeñas, las bocas pequeñas no dejan que asienten bien las embocaduras y peor aún cuando queramos ponerle un filete y bocado seguro que tendremos problemas.
Después de ver su cabeza me fijo en su boca y le miro los dientes, unos dientes sanos evitaran problemas de nutrición y dolores a la hora de manejar las riendas. 
Si debajo de la lengua, en la parte de la boca que conocemos como barras veo alguna llaga, puedo deducir que el caballo tiene por jinete a una persona con la mano muy dura, de esta forma ya se que el caballo no será fácil de poner en las ayudas.
Los dientes también nos dicen la edad del caballo y si estos están muy desgastados nos avisan que el caballo traga aire o muerde la madera de su box. 
Después de mirar la boca del caballo me fijo en el tamaño y conformación de su cuello.
El cuello ideal no debe ser ni corto ni muy largo, ni muy ancho de arriba, ni muy grueso por abajo, el cuello corto y grueso en la garganta es un cuello difícil de manejar cuando vamos montados.
Los cuellos muy finos por arriba suelen pertenecer a caballos con la parte inferior del cuello muy musculosa, es un problema serio pues tienen la musculatura desarrollada al revés, cuando montemos estos caballos tendremos resistencias en su mandíbula para conseguir una buena puesta en mano y todo debido a este defecto.
Cuando termino de ver su cuello me fijo en la inserción de este en las espaldas, a mí no me gusta la inserción del cuello ni muy baja ni muy alta.
La baja cuando montas te da la sensación de que el caballo marcha cuesta abajo y aunque este su perfil en la vertical con una buena puesta en mano siempre una inserción baja carga las espaldas del caballo.
La inserción del cuello muy alta tiene la desventaja de que ejerce mucha presión sobre el dorso del caballo, estos caballos siempre dan la sensación de tener la cabeza muy elevada y cuando están tensos hunden el dorso porque la suben en exceso.
Los caballos con la inserción del cuello muy alta suelen tener movimientos más elevados con más acción de rodilla.
Un caballo con esta morfología necesita un trabajo específico que fortalezca su dorso para conseguir un movimiento más hacia adelante y no tan elevado, así sus posteriores transmitirán mejor la impulsión. 
Bajando del cuello y su inserción nos fijaremos en sus espaldas, unas espaldas rectas y verticales tendrán poca acción así que su trote no será muy expresivo y le costara hacer un trote medio de calidad.
Más abajo de las espaldas nos encontramos con las extremidades anteriores, siempre buscaremos rectitud en las extremidades tanto las anteriores como en las posteriores.
Los antebrazos no deben de ser muy largos y las cañas proporcionadas con "buen hueso" o sea que no sean de hueso fino.
Los tendones deberán de verse sanos sin cicatrices ni vejigas igual que las articulaciones de los menudillos que no deberán de tener tampoco vejigas ni otras retenciones de líquidos conocidas también como bursitis.
Los pies lo son todo para el caballo, así que evitaremos los caballos con cascos delicados y malos aplomos.
Después de mirar las extremidades anteriores llega el momento de mirar el dorso del caballo.
Siempre evitaremos los dorsos largos y los dorsos hundidos o ensillados, siempre es preferible un dorso tirando a corto y musculoso, también es preferible que este sea ancho.
Después de analizar el dorso del caballo, me gusta fijarme en la grupa, no me gustan las grupas demasiado altas, me gusta que sean musculosas y estén más bajas que la altura de la cruz.
Por ultimo estudiaremos la posición de los corvejones y las extremidades traseras.
Los corvejones no deben ser ni rectos ni demasiado altos, tampoco deben de estar ni muy juntos ni muy separados ambos defectos son malos, pero el peor defecto es que estén juntos. 
La rectitud de las extremidades será importante, esto garantizara la correcta transmisión de la fuerza de empuje. También nos fijaremos que las articulaciones estén limpias y libres de cicatrices e inflamaciones.
Cuando hemos examinado el físico del caballo, yo suelo pedir que lo muevan en libertad para ver sus movimientos al natural.
Viéndolo en libertad nos fijaremos si tiene un buen paso, un buen trote y buen galope, aquí podemos observar también si el caballo manifiesta alguna cojera.
Por ultimo lo veremos montado para comprobar su carácter y habilidades, aquí volveremos a poner atención en los movimientos si son correctos y si no manifiesta cojera alguna.
En esta fase yo suelo subirme y probar el caballo para asegurarme su grado de adiestramiento pasada esta prueba ya sé si el caballo le puede servir a mis alumnos.
Ahora este análisis no garantiza que el caballo este al 100% sano, para asegurarnos yo recomiendo un examen veterinario completo y si el veterinario nos da el visto bueno ya tenemos el caballo adecuado.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Desaparece Cría Caballar.



Amigos y seguidores de este nuestro blog, el blog de los amantes de los caballos y de su buen adiestramiento y manejo.
Esta mañana revisando las noticias de mi país de origen (España) con sorpresa leí que el gobierno de España había tomado la decisión de suprimir varios ministerios y entre ellos el de Cría Caballar. Este ministerio que tantos servicios ha prestado a los pequeños ganaderos del país va desaparecer el próximo día 1 de Enero del año que viene.
Parece ser que el ministerio de defensa lo absorberá e intentara administrarlo como bien pueda, el problema que surge de aquí es que se destruirán empleos públicos se reducirán el número de explotaciones y paradas de sementales.
Hablando con gente de cría caballar me comentaron que es probable que los civiles que se beneficiaban de los sementales del estado van a tenerlo ahora más complicado para acceder a sus servicios, otro problema es el que surge al reducir el número de paradas públicas, este hecho aleja geográficamente a los sementales de los  ganaderos que antes por tener cerca las paradas se podían beneficiar de sus sementales.
Según lo conversado con ellos la desaparición de cría caballar también va a influir en la reducción de la cabaña equina del país y va a propiciar que los grandes ganaderos monopolicen el mercado de la cría.
Pero por el momento solo son especulaciones, veremos a partir del año que viene que es lo que ocurre realmente y qué papel va a tomar el ministerio de defensa cuando tome las riendas.
Ahora que tocamos este tema en nuestro blog voy a aprovechar para contarles un poco acerca de la historia de Cría Caballar, una historia de casi 300 años:
Desde los tiempos más remotos España ha sido un país muy interesado en la cría de caballos, ya sea para la guerra o para el transporte.
Tenemos constancia de la antigüedad de las yeguadas reales en Córdoba, también existen referencias sobre el rey Enrique II de Castilla, quien dictó algunas reglas para el registro de los caballos que se introdujeron en el Reino, prohibiéndose sacar del mismo clandestinamente equinos, só pena de severas sanciones. Felipe II continuó con esta preocupación e impidió que se trasladasen caballos de Andalucía para Castilla, formándose incluso una comisión para ocuparse de la conservación de la cría caballar.
Una política similar se desarrolló durante los reinados de Felipe III y Felipe IV.
Hacia 1818 se empezó a comprender en España la utilidad de las carreras de caballos metódicamente practicadas. Se observaron los modelos francés e inglés comenzándose a dar los primeros pasos hacia la creación de una sociedad de Fomento, análoga ala inglesa y la francesa. Desde siglos atrás hay constancia de un cierto interés por las carreras de caballos en España, tanto por parte del Estado, como gracias a las voluntades individuales de algunos entusiastas aficionados a este deporte.

Hacia 1832, el Duque de Osuna comenzó a estudiar la posibilidad de implantar las carreras de caballos inglesas en España. La primera carrera de caballos medianamente seria celebrada en nuestro país tuvo lugar en la Alameda de Osuna, cerca de Madrid, donde los duques de Osuna mantenían una importante cuadra y yeguada, en el año 1835.
Estas primeras carreras calaron hondo en el ánimo de los aristócratas; de tal manera que el 23 de abril de 1841 se creó una junta de Instalación compuesta por los duques de Osuna, Veragua y San Carlos, marqueses de Alcañices, Santa Cruz, Castelar, Perales, Casa de Irujo, Santiago, de los Llanos de Alguazas y de Terranova y D. Francisco Falcó, según reza el documento original, «con el objeto de formar una sociedad para fomentar y mejorar la cría caballar en España, convencidos todos de la necesidad e importancia de este elemento de riqueza pública».
Los estatutos de la nueva entidad afirmaban que el fin de la misma era “la mejora de las razas caballares, el estímulo de su fomento por medio de las carreras de caballos y otras actividades análogas y la divulgación de las mismas”.
Casi dos años justos transcurrieron hasta la verificación en España de las primeras carreras públicas de caballos, el 20 de abril de 1843.
El Duque de Osuna, artífice de la Instauración del turf en España, muere en 1844. Le sucede en el título de Duque de Osuna, así como en el cargo de Presidente de la Sociedad, su hermano Mariano Téllez-Girón. Este, también conocedor del desarrollo que el turf estaba alcanzando en Inglaterra y Francia a lo largo de su mandato, importa caballos y trajo profesionales de dichos países para intentar elevar el nivel de nuestras carreras.
Durante el período de 1919 y 1931, las carreras de caballos en España viven un tranquilo período de desarrollo, apoyado en el interés y afición que por las mismas muestra Alfonso XIII. El nivel de competencia por las grandes carreras es aceptable, aparece por primera vez un núcleo de aficionados y la cría empieza a desarrollarse por las líneas correctas. La Castellana y Lasarte se alternan como escenario de carreras estelares, aunque a Lasarte le cabe el honor de celebrar la carrera de mayor importancia y dotación, en términos relativos, jamás celebrada en España.
Desde un punto de vista jurídico, el 9 de diciembre de 1917 se crea la Dirección de la Cría Caballar y Remonta. Es sustituida por una Real Orden del 19 de julio de 1918, constituyéndose en el Ministerio de la Guerra la sección de Cría Caballar y Remonta. Poco después, en septiembre de 1919, un Real Decreto le da la denominación de Dirección y Fomento de la Cría Caballar en España, permaneciendo en el Ministerio de la Guerra. Una Real Orden del  5 de abril de 1921 aprueba el reglamento provisional para el régimen interior de dicha Dirección. Por último, en abril de 1925, al reorganizarse el Ministerio de la Guerra, la Dirección y Fomento de la Cría Caballar se funde con el organismo llamado Sección de Caballería y Cría Caballar, cuyo jefe es un general del arma de caballería, dividiéndose en cuatro negociados. De él depende la Sociedad de Fomento de la Cría Caballar de España.
Cría Caballar sobrevivió a la guerra civil (1936/39) y tomo impulso en los años 50 con la cría y difusión del caballo de Pura Raza Española.
Hasta nuestros días ha dado excelentes servicios a pesar de las crisis de los años 70 y 90. Hasta hoy ha ofrecido en sus paradas sementales de calidad de varias razas.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Alois Podhajsky.

Amigos y seguidores de este nuestro blog, hoy en esta entrada quiero compartir con todos vosotros este maravilloso artículo que escribí y que se público este mes en México, es mi homenaje a uno de los maestros para mí más admirados: Alois Podhajsky. 


El 24 de Febrero de 1898 nacía en Mostar (Bosnia Herzegovina) Alois Podhajsky, en aquella época Mostar formaba parte del antiguo imperio austrohúngaro. El padre de Alois quiso que su hijo siguiera una antigua tradición familiar, la de servir al ejército imperial, por eso a temprana edad Alois estudio en la academia militar para llegar a ser oficial.
En la casa de la familia Podhjsky siempre hubo caballos, así que estos animales le acompañaron durante toda su vida, años más tarde Alois publico en su libro: “Mis caballos, mis maestros” fotos de su infancia en ella podemos verle de muy niño a lomos de uno de los caballos que daban servicio en su casa.
Alois se graduó en la academia militar de suboficiales y a finales de la primera guerra mundial sirvió en el ejército de caballería, apenas tenía 19 años y de aquella guerra conoció la derrota y el desmembramiento del imperio austrohúngaro al que había servido su familia con tanta lealtad.
Alois, siempre en privado, recordaba con añoranza aquellos años felices de su juventud en los que el Imperio Austrohúngaro había dado a su familia reconocimiento y a su pueblo prosperidad, lamento mucho su derrota porque también trajo reformas en el sistema militar y afecto al cuerpo de caballería.
La vida de Alois cambió mucho desde aquellos años 20 pero poco a poco fue cambiando para bien, pues siempre fue un buen jinete y destacaba en el manejo del caballo esto le permitió ser destinado a la Escuela Española de Equitación de Viena, allí Alois reconoció que se tuvo que poner al nivel de los jinetes y oficiales instructores y aprender de ellos los más profundos secretos de la equitación clásica y la alta escuela.
Tras esos años de formación Alois en el año 1936 participo en los juegos olímpicos de Berlín y gano la medalla de bronce individual en doma clásica.
En esa época, Austria en donde el servía, se anexiono de forma pacífica como parte del Reich Alemán, a pesar de ser oficial de caballería Alois nunca quiso dar su opinión sobre política ni definió claramente su postura hasta el final de la ocupación alemana.  
En el año 1939 Alois es ascendido a coronel y alcanza el título de jefe de la Escuela española de Equitación de Viena, durante esos años lucha con todas sus fuerzas por preservar al caballo Lipizzano y su sistema de cría intentando que los alemanes no trasladaran ningún semental fuera de Austria ni interfirieran en el sistema de adiestramiento y cría que se había visto inalterado desde la formación de la escuela. Gracias a este puesto de jefe en la Escuela de Viena, Alois no sirvió en el frente ni tuvo que combatir con los alemanes, también se libró de recibir de ellos ordenes que lo comprometieran políticamente.
La escuela española y sus caballos en peligro durante la Segunda Guerra Mundial.
Durante la Segunda Guerra Mundial en la Escuela Española de Viena, apenas hubo cambios en su rutina diaria, pero a finales del conflicto en el año 1945 en Viena empieza a escasear el alimento, el nerviosismo de las tropas alemanas es evidente, todas las semanas los aviones de los Aliados bombardean Viena preparando la gran ofensiva para liberar Austria y subir hasta Berlín.
Por el Oeste y al Sur desde Italia avanzan británicos, estadounidenses y otros de sus Aliados, por el Este imparable el ejército Rojo.
Preocupado por la seguridad de la escuela y sus caballos, Alois Podhajsky evacua la mayor parte de los sementales hacia la ciudad de San Martín en la Alta Austria, las mejores yeguas del Piber Stud Federal, que era la yeguada destinada a la cría de caballos de la que se suministraba la escuela española de Viena, también son evacuadas a toda prisa.
Alois pensó que los caballos eran su responsabilidad y debía de cuidar de ellos hasta el final de la guerra, ganara quien ganara.
Fueron días difíciles, había poca comida para el personal y los animales. Como estaban en plena guerra, los refugiados hambrientos a veces intentaron robar los caballos, viéndolos como una fuente de carne.
Podhajsky frente a Patton.
Las tropas estadounidenses avanzaban ya a través de Austria, El general George Patton dirigía sus tropas a toda velocidad hacia el Norte, durante esta operación a Patton le comunicaron que los caballos Lipizzanos estaban escondidos en St. Martin.
Dio la casualidad que Patton y Alois Podhajsky habían competido en los Juegos Olímpicos, así que se conocían de aquellos días. Quizás este echo motivo que cuando Alois se entregó con sus caballos al ejército aliado, Patton escuchara su propuesta de reunirse con él para decidir cómo salvar a los caballos lipizzanos.
Después de aquella reunión los dos viejos jinetes renovaron su amistad, y Patton acepto ayudar en la medida de lo posible a Alois en su tarea de salvar a los Lipizzanos, Alois abandono así el bando alemán corriendo el riesgo de ser acusado de traidor, todo ello para asegurar su postura neutral en la guerra y la supervivencia de los caballos Lipizzanos.
Esta postura de Alois a favor de los aliados y en contra de sus antiguos oficiales le ayudo a conservar su graduación militar al terminar la segunda guerra mundial, se convirtió así en el único oficial austriaco que no fue degradado ni suspendido de sus funciones al terminar la guerra.
Alois decidió mostrar al general Patton y al subsecretario de Guerra Robert Patterson la belleza y habilidades de los caballos de la escuela española en una exhibición para ellos y sus tropas que se realizó en una pradera en el mismo pueblo de San Martín, los norteamericanos admirados acordaron colocar los sementales bajo la protección de Estados Unidos durante la duración del resto la guerra.
Podhajsky alertó a Patton de la ubicación de otro grupo de Lipizzanos escondidos. Muchas yeguas y sementales Lipizzanos habían sido robados por los alemanes de la yeguada estatal de Piber y habían sido enviados a Hostau, en Checoslovaquia (hoy República Checa). Hostau quedó bajo las líneas soviéticas, estaba muy cerca del frente pero no estaba aún dominado por los soviéticos. Oficiales alemanes capturados, ofrecieron detalles a los miembros del Ejército de Estados Unidos sobre el paradero de los caballos de Hostau.
El capitán Ferdinand Sperl, pidió a los estadounidenses  que rescataran a los caballos antes de que cayeran en manos de los soviéticos, porque se temía que serían sacrificados para carne que consumiría el ejército rojo.
Patton pensó rápidamente y el 28 de abril de 1945, ordeno al coronel Charles H. Reed, con los miembros de las tropas A, C y F del 2 º Regimiento de Caballería, que llevaran a cabo una incursión tras las líneas soviéticas, aceptaron la rendición de los alemanes de Hostau, que aún resistían al avance ruso y evacuaron los caballos. Este acto de valentía de Patton podía haber causado un grave incidente diplomático entre las fuerzas rusas y los aliados, por suerte quedo en una anécdota sin importancia pues los oficiales rusos no valoraban tanto los caballos.

Los Lipizzanos fueron reubicados en Wels, entonces Wimsbach, en la Alta Austria en una zona segura lejos de la influencia rusa.

Después de la guerra, los sementales Lipizzanos finalmente regresaron a Viena en el otoño de 1955.

 Alois Podhajsky más tarde escribió acerca de estos acontecimientos en sus memorias y años más tarde este episodio junto a Patton se convirtió en una película llamada: "Operación Cowboy" (1963) de Walt Disney Studios, con el actor Robert Taylor interpretando al Coronel Podhajsky.

A Alois Podhajsky se le recuerda por salvar a los Lipizzanos, preservando su historia después de la guerra, también por su dedicación a la promoción de la doma clásica y sus contribuciones en la Escuela Española de Equitación de Viena en la que permaneció hasta su jubilación en 1965.

Dejo escritos varios libros y se dedicó a promocionar espectáculos con caballos lipizzanos por todo el mundo. Entreno y ayudo a muchos jinetes de doma clásica durante toda su vida.

Yo he leído dos de sus libros, el que más me emociono fué el de "Mis maestros, mis caballos" porque nos acerca el lado más humano de uno de los hombres más respetados de la historia de la equitación. 

Estudiando su obra he aprendido que Alois no era partidario de los métodos de la escuela francesa, ni los de Fillis (Inglaterra) aquí una vez más compruebo que hasta bien entrado el siglo XX no se ha conseguido unir lo mejor de las dos escuelas, la centro-europea más pura que representaba Podhajsky y la francesa de tanta influencia en Portugal, Italia y España. Estas técnicas resultantes han creado las bases de las técnicas con las que ahora montamos los jinetes de doma clásica actuales, pero han sido fruto de años de evolución basándose en la tradición adaptada a estos tiempos modernos.

Alois murió en 1973 de una apoplejía en Viena, Austria.

Alois nos dejó frases tan profundas como estas:

" Debemos vivir para la escuela. Ofrecer nuestra vida a élla. Entonces, tal vez, poco a poco, la luz de la pequeña vela encendida que mantenemos aquí con el arte de la alta escuela, nunca  se apagará".

“De todas las artes, el arte ecuestre es lo que está más cerca del arte de vivir, porque todo lo que nos enseña es directamente aplicable a la vida misma”. -Alois Podhajsky